“Éste es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo
sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis,
porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis.
Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais
algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil
el pediros que penséis en España. He dicho”